Andorra la Vella, un tesoro de esquí y piedra

Iglesia de San Esteban

Pasear por las callejuelas del centro histórico de Andorra la Vella es una delicia. La mayoría de los turistas vienen aquí durante la temporada invernal, en busca de las mejores estaciones de esquí para practicar su deporte favorito. Nosotros optamos por algo más tranquilo, y nos hemos venido en los albores de la primavera, cuando todo comienza a florecer y las nieves de van derritiendo paulatinamente.

Los edificios y las casas de piedra de Andorra la Vella parece que tienen un doble fondo, el de los picos nevados que sobresalen por detrás. Andorra la Vella hay que contemplarla a vista de nuestros pasos, y mirando hacia arriba, hacia ese horizonte de montañas que la rodean.

Resulta romántico perderse en el centro histórico de esta ciudad. Cualquiera diría ante alguna de las fotografías que bien podríamos estar en algún pueblito de los Alpes suizos. La gente que pasa a nuestro lado hablando en catalán es la que nos recuerda que no, que esto es Andorra, paraíso de esquiadores y amantes del turismo rural.

Nosotros no encontramos alojamiento en el centro de Andorra. Aún permanecía en la ciudad la última remesa de valientes esquiadores. Sin embargo, esto nos permitió conocer un poco los alrededores, sobre todo el pueblo de Escaldes-Engordany.

Uno de los lugares que más me gustó de Andorra fue la Casa de la Vall, que hoy en día alberga el gobierno andorrano. Se trata de un edificio del siglo XVI, tan pequeña y tan bella que jamás hubiera podido pensar que adentro se alojara un parlamento nacional.

A pesar de que supuestamente se acerca la primavera, hace frío en Andorra. Hay que decir que nos encontramos en la capital de un Estado a mayor altitud sobre el nivel del mar en Europa.

Hay dos iglesias interesantes que merecen vuestra visita en Andora. Una de ellas es la Iglesia de San Esteban, con su campanario del siglo XI, y la otra la Iglesia de Santa Coloma, de estilo prerrománico. Ni que decir tiene que Andorra es un bellísimo legado de piedra, que deja para la noche tal vez su estampa más medieval.

Ya decíamos que la mayoría de turistas viene para perderse por sus pistas de nieve y practicar esquí. Yo os recomendaría encarecidamente daros un pequeño paseo por su centro histórico, sus callejuelas medievales. Quizás entre sus piedras encontréis algún tesoro, lo mismo que pudimos descubrir nosotros.

Autor: admin
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